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lunes, noviembre 04, 2013

Incertidumbre



- Buenas tardes, vengo a buscar unos zapatos que traje el otro día -dije buscando su silueta en las estanterías-. ¿No está hoy el compañero que me atendió la otra vez?
- No, murió ayer -Contestó con indiferencia.
- Vaya lo siento mucho -lamenté-. ¿Y de qué murió?
- Pues de lo que morimos los zapateros en Saturno: envenenado por comer el fruto de los ciruelos magentas que crecen en las puertas de todas las zapaterías -explicó-. ¿Y de qué mueren los zapateros en su planeta?
- No lo sé -contesté-. De todo tipo de enfermedades como el resto de los terrícolas.
- ¡Qué horror! -exclamó-. Debe ser horrible no saber de qué vas a morir. Yo no podría vivir con tanta incertidumbre.



3 comentarios:

Pitt Tristán dijo...

Lo sabía, lo peor es ser terrícola.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

... y español de Spain.

Carlos de la Parra dijo...

Maravilloso relato de interplanetaria visión.