Seguidores

domingo, junio 21, 2015

El abismo





El mayor de los abismos
el más profundo y frio abismo
del que emanan ecos graves
-sílabas lentas-.

Aquél que no hace falta vallar
sobre el que nadie voló jamás
ni volará,
durmiente entre nieblas perpetuas.

El abismo al que los poetas temen
los filósofos entierran
los místicos añoran
y los científicos desdeñan.

Tal es el abismo de imaginar la Creación sin
la consciencia,
lo observable sin el observador.









domingo, junio 14, 2015

Marcha ciclo-nudista en Zaragoza




Foto agencia EFE 

Me ha hecho gracia la actitud de la ciclista del gorro de paja que no nos ha preguntado a los zaragozanos si nos importaba, o no, que nos mostrara todos sus "pliegues" sin tapujos y, en cambio, nos oculta los ojos con unas gafas y el cabello con un sombrero.

sábado, junio 13, 2015

Instrucciones para fabricar un explosivo





Se coge una probeta y se vierten en su interior tres cuartas partes de corrupción y una cuarta parte de políticas que favorezcan la exclusión social de los más desfavorecidos. Se deja reposar cuatro años al sol de una gran crisis económica y se remueve periódicamente ayudados por algunas televisiones.
En la primavera del cuarto año se vacía el contenido de la probeta dentro de miles de urnas electorales y ya tenemos preparado el explosivo.






sábado, junio 06, 2015

Parentescos






En Darlemdia los abuelos pasean de la mano de sus nietos. Éstos les cuentan la vida que van a tener: Las guerras en las que pelearán, las mujeres a las que amarán, sus trabajos, los accidentes de los que deberán reponerse, sus militancia políticas, sus hijos, etc. Los abuelos escuchan atentos esas historias con los ojos fijos en las caras de sus nietos para no perderse el más mínimo detalle. Para todos los abuelos de Darlemdia sus nietos serán unos héroes. Es muy emotivo observar cómo presumen los niños de sus abuelos cuando se cruzan en el parque con otro niño paseando a su abuelo. En los tórridos veranos de Darlemdia los abuelos saborean unos enormes helados de dos sabores, mientras sus nietos permanecen atentos con las servilletas de papel para evitar que se manchen las camisas. En los gélidos inviernos de Darlemndia los nietos obligan a sus abuelos a abrocharse los botones de los abrigos y a colocarse el gorro de lana. Es para los padres un alivio saber que mientras ellos están trabajando pueden dejar a los abuelos bajo la protección de los nietos.



jueves, junio 04, 2015

Desnudo entero - Miguel Labordeta



Miguel Labordeta 1921-1969



Señor
heme aquí despoblado surgiendo entre los pájaros.
Ya ha sonado la hora en las quietas aguas de mi centro
mas yo permanezco abierto a la espesa influencia
de los antiguos soles que manaron los muertos.
Sí. Decidme: ¿para qué nacimos?
¿para qué se hicieron montañas en la Luna
y el martirio innoble de los buzos?
La más vieja pregunta asesina mis dedos doloridos
de palpar en la sombría búsqueda de las parturientas.
El asco de la rata disfrazada de hálito blanquísimo
la copa de mis sienes resecas en deshechos corceles
sorbiendo gota a gota amarga sangre negra
y hueca mariposa disecada
irrumpen en mi boca por alarido hondo
de abisales tristezas.
Sé que mi soledad y mi grito
van más lejos que la selva y la órbita.
Sé que es un misterio el nacimiento del hombre
las anchas noches del estío
y el diálogo que tú y yo sostenemos
sobre la nada de los peatones.
un misterio también la marcha del escarabajo
buscando sus mañanas de yeso
y el idilio tembloroso de abismo
de las galaxias enamoradas
con los peces sumidos en la lluvia.
¡Sabiduría inútil de flotantes columnas
sin mediodía entero...!


Desnudo entero, Miguel Labordeta



domingo, mayo 31, 2015

Impulsos tribales






Extrañas tierras las españolas, donde algunas de sus tribus abuchean el himno nacional, para celebrar, más tarde, la entrega de la copa de manos de su rey. Curioso caso de bi-polaridad colectiva.

viernes, mayo 29, 2015

El frasco




Hace muchos años viajé a un país gobernado por un rey caprichoso. La capital del reino albergaba un museo en el que se exponían multitud de extravagancias y decidí visitarlo. Tras varias horas recorriendo las salas llegué a una fuertemente custodiada por dos guardias. Entré y reparé inmediatamente en un frasco de vidrio que guardaba la cabeza de una mujer sumergida en formol. Su nariz mostraba unos extraños pliegues que llamaron mi atención. Tuve que acercarme para poder averiguar qué representaban esas costuras naturales. Descubrí, no sin cierto asco, contenida en el vértice de su nariz, la cabeza de la misma mujer, aunque a escala más pequeña. Y revisando el apéndice nasal de esa pequeña cabeza, encontré de nuevo la cabeza (aún más diminuta esta vez). Y así hasta el infinito. Un infinito infinitamente pequeño, se entiende. Comprendí que un átomo puede tener nariz y que ese frasco contenía tantas narices como átomos componen el universo.





El alma del mundo


El pescador y la sirena, Frederick Leighton



Todos los neoplatónicos, los filósofos herméticos, los alquimistas y los cabalistas han afirmado que el cosmos está animado por un alma colectiva que se manifiesta a veces espiritualmente, otras físicamente, e incluso de ambas maneras a la vez, es decir, daimónicamente; pero que sobre todo relaciona y mantiene todos los fenómenos unidos. Ésta es la ortodoxia verdadera, dicen, a la que la ortodoxia errónea -que el filósofo A. N. Withehead denominó "los tres últimos siglos provincianos"-ha ignorado de forma deplorable.

El alma del mundo, El fuego secreto de los filósofos, Patrick Harpur.