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martes, marzo 17, 2015

Los 7 tipos de españoles









13 de mayo de 1904, Madrid. Valle Inclán había fundado a finales del XIX una tertulia en el Café de Levante de la Puerta del Sol donde se juntaban intelectuales y artistas de la Generación del 98, entre ellos, Pío Baroja, Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Unamuno, Pérez Galdós, Rafael de Penagos... Ese día charlaban de las distintas clases de españoles. Y surgió una anécdota muy conocida de Don Pío, que fue celebrada por todos, sobretodo por Unamuno y Pérez Galdós. Dijo el escritor vasco: "La verdad es que hay siete clases de españoles, sí, como los siete pecados capitales:
Los que no sa­ben.
Los que no quieren sa­ber.
Los que odian el sa­ber.
Los que su­fren por no sa­ber.
Los que apa­rentan que sa­ben.
Los que triunfan sin sa­ber.
Los que viven gra­cias a lo que los demás no sa­ben. Estos úl­timos se llaman a sí mismos po­lí­ti­cos, y, a ve­ces, hasta in­te­lec­tua­les".

sábado, marzo 14, 2015

Casa de lenocinio






Severino Cifuentes visita la misma casa de putas desde hace diez años. Hoy toca; como cada dos semanas. Se baña, se afeita, se perfuma y se enfunda en unos vaqueros viejos que han adoptado la forma de sus glúteos y muslos. De camino al tercer piso del número cuatro de la calle Fuensanta, aprecia el buen gusto del escaparate de la tienda de muebles Nuevas Habitaciones; la belleza de Paula, la dependienta rubia de la panadería que se echa un pitillo en la puerta y a la entrañable pareja de nonagenarios formada por Manolo y Pilar que decidieron acabar sus días paseando cogidos de la mano y saludando con la que les queda libre.
Sonia, la madame, le abre la puerta cubierta con una bata de seda salpicada con figuras orientales, le da dos besos y le lleva a la salita de espera. Al rato aparece Marta: una española que frisa los cuarenta y muy delgada, como le gustan a Severino.  Recorren el pasillo en dirección a la habitación de siempre. Severino se sienta en una silla junto a la cama, mientras Marta rebusca en el armario. Saca sobre sus dos manos una caja negra de tamaño mediano. Severino nota como un escalofrío le recorre la espalda. Marta sonríe al verle y saca los utensilios de la caja. Severino se aferra a la base de la silla excitado. Marta le coloca una toalla sobre los hombros, le embadurna el cráneo con espuma de afeitar y le da un breve masaje. A continuación le pasa la Philips con la delicadeza de una mujer que disfruta con su trabajo. La operación dura solo quince minutos que finalizan con la aplicación de una loción aftershave. Han hablado de viajes, de sexo, de amor, de buenos y malos. Han reído juntos y Marta le ha confesado que una vez estuvo casada. También le ha dicho que él es el único cliente de la casa al que no le hacen pagar el servicio por adelantado. "Que ya sabes Seve, que hay mucho cabrón suelto".

domingo, marzo 08, 2015

8 de marzo Día de la Mujer

Feminista arriesgándose a un catarro por defender el aborto.



Para aportar mi pequeño grano de arena en la celebración del 8 de marzo, iba a denunciar la falta de derechos de la mujer en buena parte del mundo musulmán. Anacronismo que no veo denunciado por las feministas de mi país, más ocupadas en la comodidad de las batallas sin riesgos, que en jugársela denunciando la desprotección de millones de mujeres que viven en  países cuyos cuerpos legislativos se basan en la Sharía.

Pero tras la visión del reportaje de Salvados de esta noche, en el que se denuncia el acoso sexual y laboral sufrido por la Capitana Zaida Cantera, he cambiado de idea. Tenemos tanto trabajo dentro de casa, tanta basura propia que recoger, que creo que hoy toca esto:

Salvados. Zaida.( Pulsar para ver)



sábado, marzo 07, 2015

El vaso de Sonia






El único recuerdo de Sonia que le quedó a Javier fue el vaso de agua que había en su mesilla de noche la mañana del accidente. Con el ajetreo de las llamadas de teléfono, la visita al anatómico forense, los abrazos y los no sé que decir, la casa quedó vacía y sin recoger durante un tiempo. Pese a la insistencia de sus amigos, decidió volver al sexto día y organizado todo, incluyendo su nueva vida. Donó la ropa y guardó en una caja que bajó al trastero, las cremas, los lápices de labios y demás productos de higiene. No reparó en el vaso hasta pasadas tres semanas. Su primer impulso fue el de lavarlo, pero se quedó inmóvil y gimoteando como un bebé frente a él. Prefirió dormir a partir de ese día en el dormitorio de invitados, para evitar enfrentarse al vaso de Sonia. Esa misma noche soñó con un tigre rugiendo que ocupaba el lugar del vaso. Se levantó de la cama, cruzó a oscuras el pasillo y vio el dormitorio iluminado por el vaso de agua brillando con reflejos negros y naranjas. La siguiente noche soñó con un mar embravecido sobre el que flotaba a la deriva la mesilla de Sonia. Asomó la cabeza y observó unos destellos azules que relampagueaban desde el fondo de la casa. La noche que soñó con el alud de nieve, una potente luz transformó la noche en día. La noche del volcán, el vaso manó lava que solidificó al tocar el suelo embaldosado.

viernes, marzo 06, 2015

Las bodas del cielo y el infierno - William Blake


Grabado de William Blake




      Si las puertas de la percepción se depurasen,
      todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito.
      Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver
      todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna
                         
                    Las bodas del cielo y el infierno (fragmento) - William Blake