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lunes, diciembre 30, 2013

Pecado





Llorar por el ángel al que arrancaste un ala.
Sólo una, pero suficiente para privarle del vuelo.
Y lo que es peor: para impedirle regresar al cielo,
su ámbito natural.

Temer la contemplación de su hermoso cuerpo reptando
alrededor de tu pecado.
No son sus frágiles pies aptos para sostenerle.

Desear restituir su miembro reseco
entregando a cambio tu tiempo

si ello fuese necesario.

Todo mi tiempo.







1 comentario:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Loable intento, mimarzgz. Feliz Año Nuevo