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miércoles, junio 11, 2014

No debemos olvidarnos de nadie ni de nada.





Nos encontramos en el punto de inflexión de la crisis económica. España vuelve al crecimiento gracias al esfuerzo de todos.

Sin embargo esta peste ha dejado infectados que observan sin ilusión el paso de los que fuimos sus iguales hasta hace poco. Pido desde este humilde blog que no les abandonemos. Pero quiero que este rescate humanitario no sea desde la atalaya del "nos podía haber pasado a nosotros", sino desde el abrazo del "nos ha pasado a nosotros".

Tampoco quiero que olvidemos nunca a los que contribuyeron a extender el virus, desviando  los fondos de las vacunas a paraísos fiscales. Ni a los que se aprovecharon de la buena voluntad de nuestros mayores, estafándoles los ahorros con los que hubiesen podido tener una vejez tranquila o hubieran podido ayudar a sus hijos y nietos. No me olvido en esta breve lista de agravios de los gobernantes que, en lugar de utilizar sus esfuerzos en sacar a sus comunidades de la crisis, los han empleado para alentar la división y el enfrentamiento, aprovechando arteramente la desesperación de sus ciudadanos.

He dejado para el final el capítulo de los agradecimientos y reconocimientos:
A los que no se quedaron en sus casas y prefirieron salir a la calle para protestar por las injusticias que se han pretendido cometer en nombre de la crisis desde el poder y en contra del pueblo. 
A los que han acogido a familiares noqueados por los puños del desempleo, ofreciéndoles comprensión y esperanza. 
A los que nos han informado con honradez desde cualquier medio de comunicación en unos años que, ciertamente, no han sido fáciles para el periodismo.
A los que se han estremecido al contemplar el dolor en las caras de los desahuciados.
A tanta buena voluntad de tanto voluntario anónimo.
Gracias a todos por todo.


2 comentarios:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

SOLIDARIDAD.

Enrique Tarragó Freixes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.