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jueves, julio 23, 2015

Formas modernas de esclavitud

Mi última esclavitud, de la que acabo de zafarme




Desconozco si es por el miedo al vacío que penetra la vida de todos los hombres o al silencio (su sombra) o por otro motivo. Pero el hecho es que todas las personas necesitamos estar enganchadas a algo.
Tradicionalmente el sexo, las religiones, los hijos, el amor, el trabajo, las amistades, la juventud, la ciencia (la nueva religión), el reconocimiento, el juego o el alcohol han desempeñado el papel de madres adoptivas y acaparadoras de nuestras vidas.
Ahora, cuando subo a un autobús y observo a gran parte de sus pasajeros con el cuello flexionado y la mirada absorta en la pantalla de sus teléfonos inteligentes; o cuando me cruzo por la calle con viandantes sumidos en la escucha de la música a la que llegan a través de sendos auriculares; o cuando contemplo a un niño aislado del resto enfrascado en su consola; o cuando oigo conversaciones sobre una u otra serie de televisión, un programa de cotilleo o un concurso de cocina, entiendo que el hombre siempre intenta e intentará llenar ese vacío que le aterra con viejas y nuevas esclavitudes.

3 comentarios:

Pitt Tristán dijo...

Yo estoy enganchado al Atríviate.

Saludos.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Y yo enganchado al sol naciente, mimarzgz ... nada que ver ... incomparablemente mejor.

mimarzgz dijo...

Me apunto a lo del sol naciente. A Atríviate ya estuve enganchado. Saludos a los dos