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sábado, marzo 02, 2013

LA MANZANA





La manzana surge rodando de debajo de los asientos traseros del autobús urbano. Se detiene en la zona media, a un metro de la puerta de salida.
La señora de la bufanda roja piensa en la mala educación de la persona que es capaz de tirar al suelo los restos de una fruta.
El padre que está sentado con su hijo pequeño piensa que la forma de la manzana se asemeja al cuerpo de una mujer con corsé, a un reloj de arena, o a un diábolo.
El hombre que permanece junto a la salida para apearse aprecia el riesgo que supone para el resto de los pasajeros y decide arrojarla fuera, de una patada.

La manzana y la anciana que se está peinando frente al espejo del dormitorio desconocen que, en cuarenta y tres minutos, ésta última pisará a la primera, caerá de espaldas y perderá el conocimiento. Muriendo dos horas más tarde en la UCI del hospital que dista veintisiete metros de la parada del autobús.

1 comentario:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

ácido pero cierto, amigo mimarzgz