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viernes, abril 24, 2015

Tapiz infinito





No se escribe bien con un bolígrafo con la punta rota.
No se habla bien con los pulmones encogidos.
No se piensa con claridad cuando siete serpientes
mordisquean tu hígado mientras golpean con sus colas tu cara.

No lleva hoy aire el aire, por lo que las palabras caen a mis pies
nada más pronunciarlas.

Seré breve ya que no es el vértigo amigo de largas ceremonias.

He reunido esta noche, mamá, tus caricias, tus risas, tus besos
y los he ordenado de mayor a menor, por orden cronológico,
por colores y por olores.

Al ver que no cabían todos en el escritorio,
he continuado por el suelo de la habitación, por  el pasillo
y he llegado a la entrada de la casa.
He abierto la puerta y he seguido colocándolos meticulosamente
en los peldaños de las escaleras hasta llegar al portal.

Una vez en la calle he explicado a los gatos que se acercaban
a olisquearlos que no eran pájaros blancos para comer;
y a los pájaros blancos que no eran gotas de rocío para beber.
Se han alejado volando los gatos y maullando los pájaros.

Recorriendo el mundo para formar mi particular hilera de recuerdos,
he observado millones de hilos que van tejiendo un infinito tapiz
de cordones umbilicales desde que el primer hombre perdió a su madre.

Ahora, mamá, descanso sobre una piedra sobre una montaña.
Contemplo el cielo con los ojos cerrados, -hoy son de plomo mis párpados-.
Pero sé que estás ahí.
Sé que tú has dejado esta piedra sobre esta montaña.
Y sé que siempre embaldosarás el camino bajo mis pies.



Homenaje a mi madre, fallecida el pasado miércoles





3 comentarios:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Precioso homenaje, mimarzgz ... sentimiento, solo los que hemos pasado por ello sabemos lo que es.
Un abrazo muy fuerte.

mimarzgz dijo...

Gracias Enrique. Fue una muerte inesperada y lejos de Zaragoza. Este poema lo escribí y lo leí el día del funeral. Vi que el otro día tú también hablabas de tu madre en tu blog. Un abrazo,

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Me has emocionado, amigo ... un abrazo