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jueves, marzo 27, 2014

El reencuentro




Las voces de los niños del coro
se fueron depositando
como láminas de chocolate fundido
sobre el alma atormentada
del peregrino.

2 comentarios:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Sublime, mimarzgz

mimarzgz dijo...

Muchas gracias, Enrique. Un abrazo