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lunes, junio 25, 2012

SIRIA, PRIMAVERA 2012



Permanezco agazapado dentro del armario. Por el caos de crujidos, voces y pasos, calculo que se trata de al menos cuatro intrusos. El corazón me bombea la sangre en copiosas olas. Desconozco si mis hijos han sido apresados, ya que la patada que ha derribado la puerta me ha sorprendido en la siesta. Quizá mañana no desee seguir viviendo, pero ahora me aferro a la vida en un abrazo suplicante. Algunas emisoras de radio que han escapado a la censura, llevan hablando varias semanas de las masacres perpetradas por batallones de mercenarios al servicio del gobierno. Toman un barrio rodeándolo, se infiltran como agua ponzoñosa entre sus casas y asesinan a sus moradores sin distinguir entre hombres mujeres o niños. El que no muere escapa del pais. Pero mi barrio no. Todos pensábamos que estábamos a salvo al ser morada de personal diplomático. Las ráfagas de metralleta, desmienten nuestras vanas esperanzas. Qué muertes tan absurdas. Tan inútiles. Tras algún grito que suplica piedad, solo sigue un disparo seco y unos instantes de espeso silencio. El olor a mi orín, me hace olvidar a la familia y amigos metiéndome los ojos, y los oídos dentro del cerebro. Sé que tengo la libertad a escasos cinco metros del armario. Cinco pasos y un  gramo de valor que me impulse por la ventana de la habitación. Y un
último vuelo. Cuatro segundos, un salto, tres segundos y se acabó. Pero no. No tengo valor. No paro de llorar. Golpes, gritos que preguntan si hay alguien. Me dan ganas de gritarles que no, que no hay nadie en la casa. Se abre la puerta. Me ciega la luz. Dos hombres armados frente a mi. El más joven se vuelve al mayor y le pregunta con un gesto. El gesto es correspondido con un asentimiento. Dos disparos. Permanezco agazapado dentro del armario.

3 comentarios:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Crudo y genial. MB

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Con permiso y muy humildemente, te pediría que colocaras el botón de Google+ para poderlo reenviar con facilidad. Tus artículos son geniales, amigo, y no deben quedarse aquí.

mimarzgz dijo...

Muchas gracias por tu elogioso comentario, Enrique.