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lunes, marzo 05, 2012

LEYENDO EL FUTURO

Aún recuerdo el día en el que siendo yo un muchacho visité junto a mi abuelo una feria a las afueras de la ciudad. Tras probar puntería con una vieja escopeta, saborear nubes de caramelo  y montar en unas atracciones, nos dirigimos a una caseta donde un cartel aseguraba que te leían el futuro en las líneas de la mano. Dentro permanecía sentada una señora ataviada con excéntricos ropajes. Cuando le pregunté cuanto nos iba a cobrar por leernos el futuro me pidió siete monedas. Mostré mi  extrañeza al ser una cantidad impar; a lo que me contestó que eran seis monedas por leer mi futuro y una por el de mi abuelo.

2 comentarios:

Pepe Deapié dijo...

Qué bueno. Eres un crack.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

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