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jueves, enero 26, 2012

Y COMIERON PERDICES















En estos meses en los que mis obligaciones parentales me han acercado de nuevo
a los cuentos clásicos; aquellos que nuestros bisabuelos leían a nuestros abuelos,
he reparado en un punto común que aparece en casi todos ellos.
Ya sea porque el joven apuesto despierta con un beso sanador a la bella princesa
que lleva dormida cien años. O porque encuentra una extraña planta medicinal con
la que curará a su futuro suegro. O porque acaba con la vida del malvado dragón
que atemoriza a los siervos de su principado. Sea por lo que fuere, acaban en boda.
Para mi gusto es un hecho demasiado repetitivo. Creo que el motivo puede ser que nos encontramos en una época remota en la que la base de la economía era el trueque.
Más adelante la humanidad avanzará e inventará la economía monetaria basada en el
patrón oro. A partir de ese momento, al final de los cuentos, el héroe regresará a su
tierra cargado de sacos de oro y las princesas ya no temblarán ante la llegada
al palacio de un valiente con halitosis.

1 comentario:

Xulio ML dijo...

En "El poder del mito" de Joseph Cmpbell, se analiza la estructura de cuentos y mitos clásicos. Otro libro interesante es
"El Viaje del escritor" de Cristopher Vogler, que transporta las ideas de Campbell a la narrativa actual y en concreto al cine. Si interesa la estructura son recomendables. No obstante creo que Campbell en su libro no menciona nada de las bodas y los posibles principes con halitosis. A lo mejor en la época una boda era un hecho por el que estar felíz.