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viernes, noviembre 11, 2016

El sueño interrumpido








Ya he contado alguna vez que mantengo una fluida relación con los sueños, especialmente en su momento más frágil, cuando me encuentro entre el sueño y la vigilia.

Hace unos días, a las siete en punto de la mañana cuando ya me encontraba solo en la cama y permanecía inmerso en un inquietante sueño, pasó lo siguiente:

Estaba junto a una mujer de la que no recuerdo el rostro y con la que estaba conversando. Justo en el momento en el que me disponía a contarle algo que tenía tintes de ser al mismo tiempo confidencial y trascendente, sonó el despertador que tengo sobre la mesilla al lado derecho de la cama. Todavía dentro del sueño me vuelvo a mi izquierda y le pido a la mujer que espere un instante a que apague el dichoso despertador y que luego vuelvo con ella y le termino de contar lo que nos interrumpió la inoportuna alarma. Me vuelvo a la derecha, apago el despertador y al girarme a la izquierda de nuevo, mi interlocutora ha desaparecido. 

¿Quién era aquella mujer? ¿Qué era aquello tan importante que le quería contar?
Siempre he pensado que debemos estar especialmente pendientes de recordar los mensajes que nos envía el cerebro en las fases iniciales o finales de nuestro ciclo del sueño. Pero esta vez no pudo ser.











sábado, octubre 29, 2016

Sueño hipnagógico




Este mediodía al comienzo de una pequeña siesta he tenido un sueño fugaz pero inquietante que os voy a intentar trasladar:


Yo camino por el campo vistiendo ropa de color tierra bajo un sol poderoso acompañado por un perro; creo recordar que se trata de un galgo. La imagen parece estar rodada desde una cámara que se sitúa frente a mí. Me abro el chaleco y la camisa dejando ver mi hígado sin piel ni carne que lo cubra. El perro se acerca a la víscera y la lame.



viernes, diciembre 25, 2015

El hombre devorado






En el intrincado y variado mundo de los sueños, a veces, aparece uno que destaca sobre los demás, que nos suele despertar y al que le damos vueltas un buen rato buscándole una explicación.Pues bien, esta Nochebuena, me he despertado con este breve sueño:

Un hombre era devorado por una jauría de lobos dentro del agua. El cuerpo estaba suspendido en el líquido elemento mientras recibía las embestidas furiosas de las fauces de las bestias. Yo observaba esa escena en una pantalla de televisión y me asqueaba de tal modo que intentaba cambiar de canal con el mando a distancia, pero era en vano ya que en todas las cadenas emitían la misma escena. 

Las potentes imágenes me transportaron inmediatamente al confort de la vigilia en la que intenté buscar una interpretación. A diferencia de otras ocasiones en las que la búsqueda es inútil o tarda mucho tiempo en dar sus frutos, esta vez la respuesta llegó inmediatamente:

El hombre que muere en el agua no es otro que Jesús que es devorado por nosotros, los hombres.Los cristianos celebramos ese sacramento al que llamamos comunión. Lo más curioso del caso es que  he tenido el sueño(o él me ha tenido a mí) precisamente la noche en la que celebramos su nacimiento.
Tengo que aclarar que no soy un cristiano practicante. Tan solo lo soy de nacimiento y educación, lo que añade aún más misterio al sueño.