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sábado, febrero 24, 2024
lunes, febrero 19, 2024
sábado, febrero 17, 2024
Los cinco sentidos
Posiblemente no sea casual que el sexo satisfaga en un solo acto nuestros cinco sentidos.
El tacto es indiscutiblemente el que encabeza al resto.
Pero no olvidemos a la vista,
que nos ayudó a seleccionar la compañera y a disparar nuestra imaginación.
Por el olfato y el gusto validamos su idoneidad y nos remontamos al primer coito ancestral.
Finalmente, el oído nos llevará en volandas al placentero final manteniendo firmemente nuestra atención.
La Naturaleza, por un deseo coqueto de perpetuar su contemplación, echó el resto con nuestra especie.
sábado, febrero 10, 2024
Pez Volador
Imaginad un pez volador entrando y saliendo del agua.
Observad las pequeñas gotas que se desprenden de su cuerpo
y vuelven a integrarse en la inmensidad del océano tras la breve fuga.
Así veo nuestras vidas: como esas gotas.
Así de exiguas y baladíes.
sábado, diciembre 30, 2023
domingo, diciembre 03, 2023
sábado, noviembre 25, 2023
Antes de que te vayas debes saber...
Alargué los brazos para alcanzar su cintura y sujetarla mientras ella seguía inmóvil con la mirada clavada en mis ojos. Sonreía por mi atrevimiento, que nunca intuyó. Al tirar hacia mí, su cuerpo se curvó como un junco con los pies fijos en el suelo. Pero la rigidez cedió tras una protesta y sucumbió en un abrazo. Su cabeza ladeada descansaba en mi hombro y el cabello dorado formaba un nido fecundo en el que reposé todos los sueños posibles.
El motor seguía encendido y la puerta abierta.
Poco antes le había pedido que saliera del coche. Que no la acompañé al garaje para ayudarle con las bolsas. Que en realidad quería hablarle a solas. Que el tiempo se había transformado en una soga que el silencio tensaba sobre la rama de un viejo árbol.
sábado, octubre 28, 2023
jueves, octubre 12, 2023
sábado, octubre 07, 2023
sábado, septiembre 09, 2023
La vieja aldea
La vieja aldea languidecía abandonada a su suerte bajo el peso de la rendición.
Cada vez eran menos las ventanas que permanecían iluminadas tras oscurecerse el horizonte.
Los perros engordaban aburridos en la plaza del ayuntamiento al no haber niños a los que ladrar ni de los que huir.
Hasta las criaturas invisibles se mudaron tiempo atrás: los fantasmas, hartos de no distinguirse de los vivos; los ángeles de la guarda, tras pedirle dispensa a Dios, sabedores de que ya era un lugar yermo de pecados y errores.
El aroma que transportaba la ligera brisa nocturna carecía de matices acuerados y ahumados: se percibía más transparente, casi desértico.
Todos se dormían en la vieja aldea conjurando un sueño piadoso, esperando que el próximo amanecer contara también con ellos.
Cientos de guijarros, ajenos a cualquier fugacidad humana, agradecían la milenaria caricia del agua del riachuelo sobre sus lomos redondeados.
sábado, enero 21, 2023
VEINTE LIBROS NECESARIOS Y SUFICIENTES
Veinte libros necesarios y suficientes
Poema de Gilgamesh (Anónimo)
Ilíada ( Homero)
Odisea (Homero)
Antígona (Sófocles)
La república (Platón)
Eneida (Virgilio)
La divina Comedia (Dante)
Los ensayos (Montaigne)
Hamlet (Shakespeare)
El Quijote (Miguel de Cervantes)
Libros proféticos (William Blake)
Cumbres borrascosas (Emily Bronte)
Hojas de hierva (Walt Withman)
Los miserables (Víctor Hugo)
Guerra y paz (Lev Tolstói)
La Regenta (Leopoldo Alas Clarín)
Ficciones (Jorge Luis Borges)
Esperando a Godot (Samuel Becket)
Gatopardo (Lampedusa)
Cien años de soledad (García Márquez)
sábado, julio 16, 2022
El despertar de Martín
Todas las mañanas, al despertar, Martín recordaba los años en los que siempre amanecía bajo aquella losa gris, pesada y fría.
La época en la que empezó a notar el vacío abismal insuflado dentro de su caja torácica con la maestría de un soplador de vidrio.
No recordaba el proceso de secado y extracción de sus entrañas, pero estaba seguro de que se produjo en alguna de aquellas noches brumosas tras una tarde de solitaria lectura.
Creyó durante demasiado tiempo que no necesitaba compañía, que prefería la suave brisa sobre su piel a la caricia. Tardó en entender que lo que evitaba era aquella compañía.
domingo, junio 20, 2021
Cuidado con los cordones de las cortinas
Nuestra primera visita a la pediatra de mi hija fue provechosa y repleta de consejos fundados en su dilatada experiencia.
Nos alertó, entre otras cosas, del peligro de los enchufes y los cables sueltos, recomendándonos que gateáramos por el pasillo y las habitaciones para localizarlos y quitarlos de su alcance.
Pero lo que más me estremeció fue el aviso sobre los cordones de las cortinas y el riesgo de ahorcamiento que suponían para los recién llegados. Hace muchos años de esta conversación pero aún recuerdo su mirada al explicárnoslo.
Recuerdo, así mismo, como me volví hacia mi mujer para decirle que lo primero que haríamos al llegar a casa sería recorrerla a gatas, recoger todos los cordones y poner a la venta el patíbulo que teníamos en la salita de las visitas.
domingo, mayo 09, 2021
Caballero Bonald (DEP)
Algún día no menos improbable que otros, cuando la
petulancia ceda su turno a la apatía, podré saber quién soy. Pero
tal vez entonces ya no quiera saberlo. Para qué voy a querer saberlo
si quizá ese día no haya nadie conmigo que se parezca a mí. ¿En qué
espejo que el tiempo habrá estragado se mirará mi semejante? Sólo
se reconoce quién se olvidó de pronto de sí mismo. Aún convive el recuerdo
enemistado con la historia.
José Manuel Caballero Bonald 11.11.1926 a 09.05.2021
sábado, febrero 13, 2021
El mito de Sísifo
viernes, enero 29, 2021
A cuestas con la pandemia
Tantos meses llevando la mascarilla han hecho que esta se nos pegue al corazón.
domingo, diciembre 27, 2020
VIRTUS IN MEDIUM EST
Tras largos años de exploración por fin he llegado a "El Medio". Sí, ese lugar donde se cree que está la virtud; es decir, lo bueno.
Pues bien señores, lamento informarles de que se trata de un lugar deshabitado e inhóspito.
sábado, diciembre 12, 2020
El picor
Descubro súbitamente que un cruel efecto de la enfermedad que aqueja a mi hombro derecho y que le ha ocasionado la pérdida de movilidad es cuando, en medio de la calle, me surge un inoportuno picor en el omoplato izquierdo.
Al ser anatómicamente imposible acceder a dicho punto, comienzo a maquinar y llego a la conclusión de que la única manera de aliviarme es restregar la espalda contra la pared o algo similar.
Pero la avenida por la que paseo está surcada por multitud de transeúntes. Me planteo, entonces, salir de la misma para adentrarme en alguna callejuela secundaria libre de miradas curiosas. Así lo hago.
Tan solo necesito que termine de pasar una pareja. Ya tengo echada la vista a una farola que pareciera plantada ahí mismo para servirme en tan azarosa situación. Tras varios intentos, descubro, apesadumbrado, que el abrigo amortigua el roce, convirtiendo mi extraño contoneo de apareamiento en algo inútil. Por lo menos la calle sigue vacía.
Me acerco a un árbol de tronco rugoso que está unos pasos adelante. Me sitúo de espaldas a él y comienzo a frotarme como si fuera un oso pardo marcando territorio con sus feromonas. Con el picor levemente calmado, la honra salvada y el abrigo magullado continúo la marcha en esta luminosa y fresca mañana de diciembre,




