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domingo, diciembre 28, 2014

El león y las mariposas





Se defiende el león de las mariposas. Ellas se divierten revoloteando, jugando sobre su cabeza, mientras el león lanza zarpazos al aire y enseña los sables. El león está atemorizado ya que piensa que las mariposas salieron de su vientre mientras dormía.





miércoles, diciembre 24, 2014

La rama vuela




La rama vuela, el niño baja el brazo, la niña observa a su amigo, la rama sigue elevándose hacia las nubes, el niño se sienta en la hierva húmeda, la niña se sujeta las rodillas y salta, la rama cada vez pesa más, el niño busca otra rama, la niña tira una piedra al río, la rama cae, la lluvia cae, los niños corren a refugiarse.







'Zat You Santa Claus - Louis Armstrong

sábado, diciembre 20, 2014

De repente la niebla





De repente la niebla.

Ser consciente de que todo depende
de las finas gotas
y del eco del túnel sin Dios, sin ti.

Los pies hundidos en gelatina.

Lo ojos conformados con escuchar.

Notar el pecho cayendo al vacío infinito
girar, flotar.

Notar la burla del tiempo:
señor de tu desnudez

Olvidarte del orgullo que planea sobre
tu caída, como piel mudada.

De repente el sueño.





sábado, diciembre 13, 2014

El látigo y los grilletes




El látigo y los grilletes decidieron fugarse del hogar de los Martín Salgado, aborrecidos de tanta rutinaria perversión. Las pieles que rasgaban y enlazaban ya no tenían la tersura ni el aroma de la lejana juventud en la que fueron adquiridos. Los viandantes observaban con curiosidad el desplazamiento serpenteante del látigo, acompañado por los brincos de las anillas. Los Martín Salgado empapelaron las farolas del barrio con una recompensa para quien los encontrara. Pero ningún vecino quiso delatarles. Por la noche se escondían bajo algún banco o arbusto. Su presencia no molestaba a la vecindad. Tan solo protestó el vecino de un primer piso al que le irritaban los chasquidos y el tintineo metálico de los eslabones. Pero ningún policía quiso atender sus denuncias, ante el temor al ridículo que supondría poner los grilletes a unos grilletes.
A nuestra extraña pareja no le faltaron ofertas de trabajo, que rechazaron sistemáticamente al no tener las pesadas necesidades de alimentación y refugio de los seres vivos.
Los perros les envidiaban ya que entendían que tenían un poder sobre sus amos que ellos ni siquiera podían soñar. Así fueron pasando los meses y los años, entre el respeto de unos y la envidia de otros; hasta que el concejal de parques y jardines en connivencia con el de museos los recluyeron en un terrario del museo municipal. De nada sirvió la recogida de firmas para pedir su libertad.





sábado, diciembre 06, 2014

El Jardín del Edén







Escondido tras la maleza, el Minotauro espió los movimientos de aquel ser desconocido que, como él, se desplazaba sobre dos extremidades. Observó con admiración su fina piel y las delicadas proporciones que le conferían elegancia y gallardía. Se retiró sin hacer ruido y acudió a reunirse con Dios para relatarle su hallazgo. Se lo encontró arrodillado junto al cauce de un río, calentando con su aliento el agua y elevándola al cielo en forma de nubes. Al verle llegar se secó las manos y le preguntó por el motivo de su excitación.  El Minotauro habló y calló. Dios sonrió y se limitó a aclararle que esa criatura era su último proyecto para ocupar la joven Tierra. Le pidió que convocara a todos los animales para informarles del deber de respetar a su nueva creación. El Minotauro obedeció y, el día convenido, trasladó el deseo de Dios ante la nutrida audiencia. La gravedad y profundidad de su voz modelaron sus palabras en ley. A la mañana siguiente la lechuza vio a la serpiente arrastrarse en dirección a la reunión. Pero en Minotauro ya estaba muy lejos disparando flechas a las nubes para saciar su sed.



jueves, noviembre 27, 2014

miércoles, noviembre 26, 2014

Las manos del Pequeño Nicolás





Al ver el otro día la entrevista que le hicieron al Pequeño Nicolás en una cadena de televisión, reparé en sus diminutas manos. Desde siempre me ha desagradado la desproporción de las manos en relación al resto del cuerpo. Me dan dentera los hombres con manos de mujer y me intimidan las mujeres con manos de hombre. Sólo hay algo que me resulte aún más desagradable: las niñas con manos de hombre.



sábado, noviembre 22, 2014

El Pequeño Nicolás hasta en la sopa...


Tejas o cornisas





Desde el día que despertó de esa horrible pesadilla, Andrés temió morir a causa del desprendimiento de alguna teja o cornisa. Ni la  familia ni los psicólogos consiguieron extirparle el temor que se escondía en algún rincón del cerebro. Creció entre tropiezos, choques y reproches; algo que suele pasarles a quienes prestan más atención al cielo que al suelo.  Actualmente Andrés trabaja de guarda forestal a sueldo de la Diputación Provincial. Vive solo en la atalaya desde la que otea el bosque. Es feliz observando como vigilan las ardillas a las rapaces que sobrevuelan sus cabezas.

domingo, noviembre 16, 2014

Hilary Hahn - Bach Sarabande (HD)

El último empleo de Severino Cifuentes





El último empleo de Severino Cifuentes fue el de ejecutivo de costes en una multinacional. Tras un año de meticuloso trabajo, consiguió reducir el gasto de proveedores de existencias en un 30% y el de servicios en un 40%. El mismo día que recibió las felicitaciones del presidente de la compañía, entregó la carta de dimisión al consejo de administración. En la carta explicaba que, al no poderse
reducir más los gastos, su puesto había pasado a ser prescindible y por lo tanto un gasto inútil. De esta forma Severino fue consecuente hasta el final con la tarea que le encomendó la empresa.
El día que recogió sus bártulos del despacho fue despedido por sus compañeros entre miradas de admiración. Un ejecutivo de ventas telefoneó esa misma mañana a su amante para dejar la relación adúltera que mantenía a espaldas de su esposa.




domingo, noviembre 09, 2014

La sopa fría




Si usted insite, no tendré inconveniente en volver a relatarle los hechos, pero le garantizo que no va a encontrar ninguna contradicción en mi discurso por muchas veces que me haga repetirlo:

Estaba sentado en la mesa del comedor con mi familia, cuando al sorber el caldo de pollo noté que se había quedado frío. Me levanté, fui a la cocina y metí el plato dentro del microondas. Cuando regresé al comedor reparé en que no estaban ni mi mujer ni mis hijos, pero no le di mayor importancia. Incomprensiblemente la sopa no se había calentado.  Volví a la cocina y repetí el proceso. Esta vez  metí el dedo en el plato, comprobando que la temperatura del caldo era la apropiada. Me dispuse a recorrer el pasillo que me llevaría al comedor. Al traspasar la puerta me asustó ver la capa de polvo que cubría los muebles. El olor a cerrado y la humedad se habían apoderado de la habitación. Ni rastro de mi familia. De nuevo la sopa estaba fría. Volví a la cocina. Mientras esperaba, vi mi rostro reflejado en el cristal del microondas pero casi no lo reconocí: el cabello se había retirado y encanecido y los párpados habían perdido consistencia. El camino de vuelta al comedor fue largo y pesado, suponiéndome un gran esfuerzo.  El comedor parecía una cripta abandonada. El moho se había enseñoreado de las paredes y el frío me estremeció el alma. Encontré una destartalada silla sobre la que apoyé mi decrépito cuerpo y me dispuse a tomar la sopa. Fría. 

El dinosaurio golpeó la mesa de la comisaría con su garra, gritando que mi historia era del todo inverosímil. Mis lágrimas no ablandaron su corazón de reptil.