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lunes, agosto 29, 2011
viernes, agosto 26, 2011
EL LAGARTO SIN SU MEDIODÍA
El lagarto asoma el afilado rostro de entre la pared de piedras; con la que hace ya mucho tiempo unos hombres escalonaron el monte, ganando así tierras aptas para sus cultivos. Sus ojos y su olfato apaciguan la inquietud nacida de su instinto de supervivencia, al no percibir depredadores. En tres pasos medidos nos descubre todo el cuerpo. Vuelve a quedar inmóvil como una raiz seca. Espera que su piel reciba los rayos del sol de mediodía. Es la costumbre. Es un día de agosto. Los lagartos no disponen de calendarios, por lo que no podemos pedirle que nos señale el día exacto. En un ágil escorzo gira ciento ochenta grados. Parece buscar algo con la mirada: el sol. Su cerebro reptiliano es muy elemental, pero está asombrado al notar su ausencia en un día sin nubes. Remonta la pared pedregosa perseguido por el miedo que cuelga de su cola como un cascabel. Ahora busca la luna, pero la gran bóveda le devuelve su ausencia así como la de las estrellas. No hay sombras, ni oscuridad. Tampoco sonidos. Las abejas vagan desorientadas sin encontrar sus colmenas. Decenas de cigüeñas vuelan trazando grandes círculos sobre inexistentes campanarios. Decide el lagarto trepar el tronco de un olivo. Vuelve a la tierra y se aleja con su contoneo de cupletista en busca del horizonte; en la seguridad de que tras la línea aparecerá el anhelado astro. Desconoce, debido a su escasa razón, que tras el horizonte, solo hay otro horizonte. Al llegar la noche, o mejor dicho, al llegar el turno de la noche, una plantación de girasoles observan su cuerpo deshabitado.
domingo, agosto 14, 2011
CITA A CIEGAS
Llegué puntual ; fueron mis amigos los que me prepararon la cita a ciegas y no quería dejarles en mal lugar. El camarero, al verme llegar con el ramo de rosas rojas, me acompañó solícito a mi mesa. Era un café clásico: grandes cristaleras, sillas Berlín barnizadas de nogal, y coquetas mesitas redondas con superficie de mármol. Me sorprendió que junto a la mesa sólo hubiese dispuesta la silla sobre la que me senté. Al hacer ademán de levantarme para colocar otra frente a mí, el camarero apoyó su mano en mi hombro, reteniéndome y rogándome que esperara. Abrió su mano izquierda, extrajo de ella una peladilla, con suma delicadeza la depositó en la mesa y me entregó una nota en la que se leía: “ yo soy tu cita”. No negaré que los primeros minutos fueron un poco violentos ya que ninguno de los dos rompíamos el fuego. En cambio aprecié sus encantos desde el primer momento. El semblante pálido, sus texturas, su saber estar y su prudencia llegaron a mi corazón con aromas desconocidos. Le hablé de mi infancia, feliz casi del todo. Le enumeré mis lecturas favoritas. Los escasos momentos en los que me he arriesgado. Los estímulos que todavía me hacen llorar. Ella escuchaba sin pestañear. Es cierto que no asentía, pero también lo es que no interrumpía. Era gracioso verla sentada frente a mí sobre el sillón-soporte de móvil, que amablemente nos prestó la cocinera. Se acercaba la hora del cierre pero no me atrevía a invitarla a mi casa. Me pareció apresurado para una primera cita. Por otro lado me preocupaba la idea, que me rondaba desde hacía rato, de no estar a su altura. Así que decidí llamar al camarero y rogarle que la cuidara hasta nuevo aviso. En la calle el sol y el bullicio habían sido sustituidos por una tenue llovizna, paraguas y rostros anónimos. No dormí; pero tampoco desperté. Y así pasaron dos días con sus noches. Al tercero volví al café. El corazón me tamborileaba inquieto. Ni siquiera saludé al camarero. En cuanto nuestras miradas tomaron contacto, le pregunté por la peladilla. Me miró extrañado; como si lo que había pensado que era una extravagante broma, hubiera dejado de serlo de repente. Dio un paso atrás. Se puso a la defensiva. Comenzó, oiga sólo era una diminuta peladilla. Siguió, ayer se la di a una niña que vino con sus padres. Terminó, y se la comió. No recuerdo nada más . En la clínica me han contado que con el tiempo me pondré bien. Que habrá un juicio.
sábado, agosto 13, 2011
EL SUEÑO DEL REY
- Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
- Nadie lo sabe.
- Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
- No lo sé.
- Desaparecerías. Eres una figura de un sueño. Si se despertara ese rey
te apagarías como una vela.
Lewis Carroll, A través del espejo (1871)
martes, agosto 09, 2011
lunes, agosto 08, 2011
DOS FÁBULAS PARA TIEMPOS SOMBRÍOS - JOSÉ HIERRO
Dejamos encima del mar marchitarse la luna.
Cómo errar, por los años, sin gloria.
Cómo aceptar que las almas son vagos ensueños
que en sueños tan sólo se dan, y despiertos se borran.
Qué consuelo ha de haber, si lograr una gota de un alma
es pretender apresar el latir de la tierra, desnuda y redonda.
José Hierro
domingo, agosto 07, 2011
DARLEMDIA
De los cuatro extremos del reino, acudieron las masas enfurecidas hasta llegar a los dominios
del palacio real. La multitud vociferante increpaba a su rey al grito de: ¡ Libertad, Libertad !.
Darlem I apareció en el balcón, alzó los brazos y ofreció a sus expectantes súbditos
un vaso de limonada. Teniendo en cuenta que sus tierras sufrían el verano más caluroso
del siglo y que las distancias que habían tenido que recorrer eran considerebles, aceptaron
su ofrecimiento de buen grado. A partir de ese día se aprobó por decreto que todos
los siete de agosto se repartiría un vaso gratuíto de fresca limonada en Darlemdia.
del palacio real. La multitud vociferante increpaba a su rey al grito de: ¡ Libertad, Libertad !.
Darlem I apareció en el balcón, alzó los brazos y ofreció a sus expectantes súbditos
un vaso de limonada. Teniendo en cuenta que sus tierras sufrían el verano más caluroso
del siglo y que las distancias que habían tenido que recorrer eran considerebles, aceptaron
su ofrecimiento de buen grado. A partir de ese día se aprobó por decreto que todos
los siete de agosto se repartiría un vaso gratuíto de fresca limonada en Darlemdia.
martes, agosto 02, 2011
descendants (subtitulos en español) PARTE 1
Tras leer el comentario de NEKO, he decidido volver
a incluir este vídeo con subtítulos en español.
lunes, agosto 01, 2011
miércoles, julio 27, 2011
martes, julio 26, 2011
sábado, julio 23, 2011
EL PAPEL ADHESIVO
En la tienda de chinos del barrio a la que Carlos acudió para comprar unas cajas de cartón de colores vistosos que sirvieran para ordenar cosas y decorar sus aburridas estanterías, vio un paquete en el que ponía a bolígrafo: "Papel adhesivo para pegar preocupaciones". Empujado por su curiosidad y, por qué no decirlo, por su exiguo precio, decidió comprarlo. Al llegar a casa y abrirlo, comprobó con desazón que las instrucciones de uso estaban en chino.- A Carlos le traumatiza tomar decisiones equivocadas; es de naturaleza perfeccionista-. Notó esa quemazón que precede a sus frustraciones. Tomó uno de los papeles adhesivos del paquete; introdujo la uña del dedo índice en una de sus esquinas y retiró la lámina que protege el adhesivo. - Como mis viejos cromos - Pensó. Olió el adhesivo y se lo pegó sobre el dorso de la mano. Se lo quitó de un tirón para observar el número de pelos que se le habían adherido. Una extraña y reconfortante sensación le recorrió como una sacudida. Un desconocido ímpetu le introdujo en una nube de oxígeno, que le abrió todos los poros y una extraordinaria ilusión por vivir le lanzó contra la ventana de la habitación. Inspiró con fuerza una gran bocanada de aire que sucumbió ante la enorme fuerza succionadora de sus pulmones. Gritó a los cuatro vientos que era el hombre más feliz del mundo. Bajó corriendo las escaleras y llegó a la calle armado del paquete. Se acercó de tres zancadas a un anciano malhumorado y, pese a sus protestas, le aplicó el adhesivo en el antebrazo y, al retirárselo, se le desprendió la expresión disgustada de la cara como una vieja hoja seca; abrió unos enormes ojos azules y empezó a entonar viejas canciones infantiles. Los niños del parque del barrio observaban extrañados a sus padres dar volteretas y subirse a los árboles, tras el milagroso paso del señor provisto de un extraño paquete de papeles. Carlos pasó la tarde recorriendo calles y plazas y, al anochecer, decidió volver a la tienda de chinos para explicarles lo sucedido. Al llegar al local vio incrédulo que ahora su espacio era ocupado por una vieja zapatería. Se aplicó un adhesivo y entró en la tienda para comprar unas botas de mil leguas.
lunes, julio 18, 2011
domingo, julio 17, 2011
NUBE DE ALGODÓN
Hace mucho tiempo que vivió un pastor dueño de un gran rebaño de cabras, corderos
y ovejas, entre las que destacaba una de color blanco, pequeña y esponjosa a la que
llamaba nube de algodón. Cuando por la noche las recogía en el corral, se llevaba consigo
a nube de algodón a su cabaña y antes de dormir le contaba un cuento que decía así:
Hace mucho tiempo que vivió un pastor dueño de un gran rebaño de cabras, corderos
y ovejas, entre las que destacaba una de color blanco pequeña y esponjosa a la que
llamaba nube de algodón. Cuando por la noche las recogía en el corral, se llevaba consigo
a nube de algodón a su cabaña y antes de dormir le contaba un cuento que decía así:
Hace mucho tiempo que vivió un pastor dueño de un gran rebaño de cabras, corderos
y ovejas, entre las que destacaba una de color blanco pequeña y esponjosa a la que
llamaba nube de algodón. Cuando por la noche las recogía en el corral se llevaba consigo
a nube de algodón a su cabaña y antes de dormir le contaba un cuento que decía así:
Hace mucho tiempo...
y ovejas, entre las que destacaba una de color blanco, pequeña y esponjosa a la que
llamaba nube de algodón. Cuando por la noche las recogía en el corral, se llevaba consigo
a nube de algodón a su cabaña y antes de dormir le contaba un cuento que decía así:
Hace mucho tiempo que vivió un pastor dueño de un gran rebaño de cabras, corderos
y ovejas, entre las que destacaba una de color blanco pequeña y esponjosa a la que
llamaba nube de algodón. Cuando por la noche las recogía en el corral, se llevaba consigo
a nube de algodón a su cabaña y antes de dormir le contaba un cuento que decía así:
Hace mucho tiempo que vivió un pastor dueño de un gran rebaño de cabras, corderos
y ovejas, entre las que destacaba una de color blanco pequeña y esponjosa a la que
llamaba nube de algodón. Cuando por la noche las recogía en el corral se llevaba consigo
a nube de algodón a su cabaña y antes de dormir le contaba un cuento que decía así:
Hace mucho tiempo...
SIERRA DE GUARA
sábado, julio 16, 2011
ALBERTO EL GRANDE 1193 - 1280
No sé si será cierta la atribución del Libro supremo de todas las magias al sabio
medieval, Alberto el Grande. Sea como fuere, la lectura de este compendio de astrología,
tarot, fisonomía, magnetismo y magia, que he retomado hoy por casualidad después de
muchos años, me ha vuelto a transportar a otra época.
Espero que disfrutéis con estos encantamientos y ,¿ por qué no?, os invito a probarlos:
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Para que una persona dormida cuente sus secretos en voz alta.
Póngase sobre el pecho del durmiente el corazón y el pie derecho de un búho y al momento
dirá cuanto ha hecho y responderá a las preguntas que se le dirijan.
Para saber lo que hace el marido cuando no está en casa.
Tomaréis dos chiavis*, una macho y otra hembra, y las ataréis juntas con un trozo de cordel
enteramente nuevo.
A las dos de la madrugada iréis cerca de un cementerio; en un ángulo haréis un hueco en
tierra y colocaréis dentro de él las dos chiavis. Lo cubriréis todo con la tierra y al marcharos diréis:
"¡ Oh, Adonay! concede a estas chiavis que dejo a quí por tres días y tres noches, la virtud
de hacerme abrir todas las puertas que yo desee."
Transcurridos esos días volveréis a media noche a retirar las chiavis, y luego poned cuidado
en ponerlas en el traje de vuestro marido hasta que amanezca.
Al amanecer las sacaréis envolviéndolas en un pañuelo de bolsillo, del que acostumbre
servirse vuestro marido.
Al día siguiente las sacaréis del pañuelo y se lo entragaréis a vuestro marido junto con le traje,
diciendo mentalemente estas palabras: " Por Aldonay descubriré yo lo que tú hacer cuando estás lejos de mí."
Y os sentiréis poseídos de una especie de doble vista que os permitirá averiguar mentalmente
todo lo que haga vuestro marido.
*Chiavi: llave
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